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Cómo Rechazar Una Petición De Forma Asertiva

CÓMO RECHAZAR UNA PETICIÓN DE FORMA ASERTIVA

¡Hola! Soy Sandra Burgos, y esto es 30K Coaching, el lugar donde las personas felices entrenan su inteligencia emocional. Y hoy estoy aquí para mostrarte cómo decir NO de forma asertiva.

Hay tres situaciones en las que querrás rechazar una petición. Vamos a ver cómo hacerlo en cada una de ellas.

Quieres pero no puedes

La primera situación es aquella en la que te gustaría poder hacer lo que te está pidiendo la otra persona pero no puedes por algún motivo, como puede ser la falta de recursos o de tiempo libre.

En ese caso, es muy importante que hagas saber a la otra persona que te gustaría ayudarla, para que no crea que lo que estás haciendo es buscar excusas.

Una breve explicación del motivo por el que no podrás ayudarla te vendrá muy bien para empatizar con ella y evitar que se sienta rechazada.

Y si tienes la posibilidad, ofrécele una alternativa. Por ejemplo, “ahora no puedo, pero si no es tarde, la semana que viene tendré una mañana libre”, o “yo no se hacerlo, pero conozco a alguien que lo soluciona a un precio asequible”.

No quieres porque te parece injusto

La segunda situación es el caso de que la petición no te parezca razonable, como puede ocurrir cuando alguien intenta aprovecharse de tu generosidad con peticiones exageradas.

En ese caso, es imprescindible que te niegues con firmeza y claridad, sin poner excusas ni dar justificaciones.

Además, si lo consideras oportuno, puedes exponerle cómo te sientes respecto de su atrevimiento al hacerte esa petición y puedes solicitarle que no se repita.

Las personas que suelen realizar peticiones injustas, por lo general, suelen recurrir también al chantaje emocional, por lo tanto, prepárate para ello porque probablemente vendrá tras tu negativa.

Si eso ocurre, sé tajante y déjale claro que no te dejarás manipular.

La petición es razonable pero no quieres

Finalmente, la tercera situación es que la petición te parece justa y razonable pero simplemente, no quieres hacerlo, por el motivo que sea.

Un buen ejemplo de esto es cualquier situación en la que alguien intenta convencerte para que compres su producto. La petición es comprensible, pero a ti no te interesa comprarlo.

En ese caso, tu negativa también debe ser clara y directa, que no deje lugar a dudas de que no lo harás.

Sin embargo, si quieres empatizar con la otra persona y no dejarla con el mal sabor de boca de un rechazo tajante, puedes darle una explicación sencilla de tu decisión, pero recuerda que no estás en la obligación de explicarte si no lo consideras necesario.

Si optas por justificar tu negativa, escoge una razón que no pueda dar lugar a insistencias. Por ejemplo: Me parece una aspiradora fantástica, pero acabo de comprarme una. Tal vez en un futuro.

Rechazar una petición es siempre incómodo, pero no dejes que esa incomodidad te lleve a tomar decisiones que no quieres tomar.

Me encantaría conocer alguna situación concreta en que tú no hayas sido capaz de decir NO cuando en realidad era lo debías haber hecho. Cuéntanoslo en la sección de comentarios.

Recuerda: Tienes a tu alcance mucho más de lo necesario para ser feliz. ¡La decisión es tuya!

Cuéntanoslo en un comentario… ¿En qué ocasión no has sido capaz de decir NO?

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2 Comments

  • Reply
    Sonia
    28 noviembre, 2014 at 7:09 pm

    Esto me suele pasar con mi familia, sobre todo con mis padres. Aveces. les comento que igual un fin de semana concreto me acerco al pueblo en dónde viven a verlos. Pasados unos días, decido que no, pero casi me veo obligada a ir sin muchas ganas. Yo, mis dos hijos pequeños y mi marido. Así que ahora, no les digo nada para que nos se hagan falsas expectativas y si me preguntan si voy a ir le digo que no lo sé.

    Saludos

  • Reply
    Diego Kisai
    20 agosto, 2015 at 7:54 pm

    Me toco aprender a decir NO en mi trabajo, (Soy asesor de ventas) cuando un cliente me pedía algún descuento o regalo yo por no quedar mal o por cerrar muchas veces decía que si y al final eran problemas con los jefes o terminaba impactando en mi bolsillo.
    Al final entendí que diciendo no y ser claro con el cliente con argumentos claros me evitaba dolores de cabeza al final

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