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Toma El Control | Coaching Y Dinero

¡Hola! Yo soy Sandra Burgos y esto es 30K Coaching. Bienvenido, bienvenida a la tercera sesión del Curso Experto en Coaching Financiero: Ahorro Y Finanzas Personales.

En la sesión anterior estuvimos definiendo tus metas a largo y a corto plazo. También vimos algunas ideas para incrementar tu presupuesto e hicimos el cálculo de tu fondo de emergencia inicial. Hoy… vas a empezar a tomar el control.

Tenemos dos objetivos para la sesión de hoy:

  1. Que tú tomes el control de tus gastos semanales, que son el verdadero día a día de tus finanzas.
  2. Que elimines tus deudas.

Cómputo de gastos semanales

¡Vamos allá! Descarga la plantilla que he preparado para ayudarte con el cómputo de tus gastos semanales e imprime tu primera copia. Esta es la plantilla que más utilizarás porque necesitas una por semana.

Para empezar, escribe arriba el mes y el número de la semana dentro de ese mes. Puede ser la semana 1, la 2, la 3, la 4 o incluso la 5, dependiendo del número de lunes que tenga el mes. Mi consejo es que tomes las semanas completas empezando en lunes. La semana 1 será la que comienza con el primer lunes del mes. Y la última será la que comienza con el último lunes del mes. Si a lo largo de esa última semana empieza el mes siguiente, no pasa nada. Compútala entera dentro de este mes y comienza el siguiente en el primer lunes del mes. Así es más sencillo a la hora de tener una visión general de tus gastos semanales a lo largo del tiempo.

El siguiente paso consiste en fijarte un presupuesto semanal. Echa un vistazo a tu plantilla de presupuesto mensual para este mes y decide, del total de ese presupuesto, qué parte destinarás a esta semana. Hay dos formas de hacer esto.

2 formas de hacerlo

  1. Dividir el presupuesto mensual entre el número de semanas pudiendo ser las cantidades diferentes o iguales, y luego ahorrar o destinar a tus objetivos mensuales lo que sobre, lo que no hayas gastado esa semana del presupuesto semanal.
  2. Restarle al presupuesto mensual la cantidad necesaria para cumplir tus objetivos mensuales y dividir lo que quede entre las semanas del mes, sabiendo que te lo puedes gastar todo porque ya has retirado lo correspondiente a tus objetivos.

La primera opción es más flexible, pero la segunda te asegura que cumples tus objetivos. Yo, personalmente, soy fan de la segunda opción, porque me encanta cumplir mis objetivos. Pero tú decide lo que sientas que encaja mejor contigo.

Una vez fijado el presupuesto semanal, es momento de definir categorías de gastos. Ten en cuenta que ya has dejado previstos los gastos fijos del mes en tu presupuesto mensual, de modo que todos los gastos adicionales que anotes en esta plantilla serán cuestiones puntuales o imprevistas. Intenta predecir qué categorías de gastos puedes llegar a tener. Algún ejemplo podrían ser: Restaurantes y cafeterías, actividades de ocio, gastos necesarios imprevistos, vicios y antojos… Las categorías deberían mantenerse semana tras semana, pues eso te permitirá extraer conclusiones financieras al final de cada mes.

Cómputo semanal

Cuando tengas tus categorías de gastos definidas, está todo listo para comenzar el cómputo semanal. De lo que se trata es de que, a lo largo de la semana, cada vez que tengas un gasto imprevisto, anotes el concepto e importe en la columna del día correspondiente, y la fila de la categoría en la que mejor encaja. De este modo, al final de la semana sabrás cuánto has gastado cada día, pero también cuánto has gastado en cada categoría esa semana.

Para terminar, suma tus gastos semanales totales y compáralos con el presupuesto semanal previsto. ¿Qué tal ha ido? ¿Has conseguido ajustarte al presupuesto e incluso ahorrar algo de dinero extra? ¿O ha sido una semana de imprevistos fuertes que tendrás que compensar durante las próximas?

Elimina tus deudas

Y vamos con un aspecto muy importante de tu gestión financiera: tus deudas. Las deudas no son sólo dinero pendiente de pagar, sino que son también fuentes de gastos, pues casi siempre van a traer consigo intereses. Por esta razón, eliminarlas tiene que convertirse en uno de tus objetivos prioritarios.

Si tienes deudas sin intereses o de interés muy bajo, como suelen serlo los préstamos de estudios o incluso las hipotecas en algunos casos, déjalas para el final y enfócate de lleno en pagar primero las deudas con interés alto, que suelen ser los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Es importarte deshacerte primero de éstas porque se están llevando parte de tu presupuesto en intereses, y eso es algo que a ti no te beneficia en absoluto.

De modo que párate un momento a repasar el listado de deudas que has escrito en la plantilla de tu valor neto. Analiza el tipo de interés que estás pagando por ellas y ordénalas de mayor a menor interés. Ese será el orden en que más te convendrá liquidarlas. Luego ve a tu plantilla de objetivos anuales y asegúrate de que liquidar tus deudas, una por una, sea una de tus metas más importantes.

¡Y listo por hoy!

¡Genial! Pues hasta aquí tus tareas para esta tercera lección del curso. Espero que ya estés empezando a sentirte más liberado al saber que estás tomando el control y que tienes un plan trazado y en marcha para una vida financieramente desahogada y libre.

El próximo jueves nos volveremos a encontrar en una nueva sesión de trabajo. ¿El tema de la próxima clase? Piensa a largo plazo. Porque llevar tus cuentas al día es importantísimo. Pero también lo es saber que con tu esfuerzo te estás acercando a un nivel de vida mejor. Y de eso nos aseguraremos en nuestra próxima sesión. ¡Nos vemos el jueves!